lunes, 4 de noviembre de 2013


En el rincón del olvido

 

 

Shssss…

¿Acaso el silencio es ahora el que hiere mis oídos?...

Ese escuchar del viento, ese latir de corazones, ese silencio…

Ya no escucho a ese grillo molesto, impertinente, en la obscuridad de la noche; sólo el venir del tiempo, calculado con el sonoro latir del corazón…

Sólo el latir del corazón y corazones sedientos de amor, de esperanzas y sueños; los que están esparcidos; en trozos pequeños como estrellas en el firmamento.

¡Sacrificados inmisericordes!, ¡rotos!, ¡quebrados!; como ollas frágiles, donde se sustentaba la misma vida; como ollas llenas e hirvientes de esperanzas y sueños; pero frágiles al fin…

Escuchar los llantos y no sólo de niños también de hombres, sí, aquellos que atraviesan callejones con caras largas; porque buscan en lo que dejaron lo que necesitan y preocupados por un “mañana” incierto; lamentando el callar de rigor que “impone” la “sociedad”.

Sólo queda recrearse en los recuerdos, añorando los años de inocencia y libertad infantil; sin presiones, sin más obligaciones que reír y gozar en forma sana con algún juego de niños.

    

 

Joaquín Torres Pérez

 

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