Advertencia
(Segunda
carta para Verónica)
Verónica:
Uno de estos días…
¡No me
verás más!, ¡no estaré merodeando tus dominios!; porque al fin aceptaré que no
existe futuro para mi corazón en tus manos, ni para este “te quiero” que no sé
porque motivo no sale de mis labios; quizás porque es sincero y lo sincero
siempre cuesta más trabajo de decir…
Cuando no me veas cruzar por tu camino;
te sentirás segura, convencida de que el cansancio por la espera de tener un
momento a solas contigo, acabó con mis deseos y conmigo mismo; bajarás la
guardia; ya no tendrás necesidad de estar a la defensiva, ¡YA NO MÁS!; y habrás
aprendido a no hacerle creer NADA a locos como yo; por tu propio bien. Al mismo
tiempo en
tu rostro
aparecerá una sonrisa insana por tu victoria, pensarás que alguno de tus deseos
para mí se hizo realidad “Algo malo le habrá pasado; lo suficientemente malo
para no verlo”, “Quizás un rayo”, “Un terremoto”, “Cualquier otro castigo es
bueno”…
Entonces, sintiéndote ya libre de mí,
harás planes para el futuro; buscarás otro iluso, victima del hechizo de tus
encantos; capaz de creer (como yo) que cualquier dolor vale la pena con tal de
amarte, ¡Al fin que sobran! (yo los he visto)…
Es en ese momento cuando besaré tus labios
y créelo, nadie podrá evitarlo…
Me encanta verte sonreír y contento por
haber cumplido UNO de mis deseos….
Velaré tu sueño.
(Tu admirador secreto… Joaquín)
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