La suma de los sueños
(Álgebra)
Así, como te digo, cuando
en las noches tengo que dormir llegas tú; entonces el tiempo puede ser
cualquiera, y no importa porque es un sueño,
donde tú me quieres; ¿Cómo le hice?; no sé, y no me interesa, y cometo
el pecado de quitar tu ropa, pero recuerdo que no es pecado, porque te quiero y
me quieres, al fin y al cabo sólo es un sueño, y ya en este estar de acuerdo,
inventamos nuestra vida, y te beso con pasión y no me importa nada, porque todo
tiene solución, porque es un sueño. Entonces soy libre, sin
miedo de que escapes de mi territorio (mi cama de 1.20m por 1.80m) y
además tú no te quieres ir, porque me quieres y todo tiene solución, pero llega
el tiempo de despertar y casi maldigo que ya no pueda dormir, que tenga que
salir de mi reino, mi territorio-cama, donde todo tiene solución, y casi
maldigo que no estés conmigo, pero ya conciente hago lo que se tiene qué hacer
para sobrevivir, mientras haya comida, no mucha, pero suficiente, no muy
complicada pero sabrosa, no excelente, pero ganada honradamente, casi soy
feliz; entonces llegas tú, y ahora conciente platico contigo y te cuento
historias, y los problemas que enfrento y a los cuales busco soluciones, y me
escuchas, y me sonríes; pero no me besas; tampoco dices que me quieres, me
haces sufrir porque sabes que necesito de tus palabras (las que no me dices);
sabes que me tienes, conoces mi miedo de no poderte tocar, de que si lo intento
podrías escapar y llevarte ¿sin querer? mi corazón. Por eso no lo intento,
porque prefiero conservarte, aunque mentí cuando te dije que me conformaría con
ser sólo amigos, ¡NO!, YO TE AMO, y aquí en estas letras (mi otro reino) no
tengo miedo de decirlo, ¡pero te estaba diciendo que te sueño despierto!, que
platico contigo, tal vez en realidad no te has ido, tal vez la suma de los dos
sueños hagan que tú, tan lejos como te puedas ir… estés aquí.
Joaquín Torres
Pérez
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