Todos somos todos
Cerramos los ojos…
Y somos ciegos
Tapamos los oídos…
Y somos sordos
Callamos…
Y somos mudos
No hace falta
perder las piernas…
Sólo no tener
voluntad para moverlas
Y somos cojos o
mancos; si en vez de piernas fueran manos
Somos negros o
blancos o morenos…
Somos piratas,
matones o santos justicieros…
Si así lo deseamos
Basta con querer
ser otra gente para sentir que somos otros
¡Todos somos todos!
¿Por qué no
intentamos ser mejores; si todos deseamos un mundo mejor?
Entonces; ya no cerraríamos
los ojos para no ver lo que nos daña
Ya no taparíamos nuestros oídos para no
escuchar lamentos
Ni callaríamos ante
lo injusto que abunda en este mundo
Y seríamos más
veloces y hábiles por un mundo mejor…
Todos tenemos todos
los colores en la piel…
Pero nos enseñaron
a cerrar los ojos…
A tapar los oídos y
callar la boca
A perder la
voluntad y ser perezosos
A odiar los colores
propios y los de otros
Y ser asesinos de
nosotros mismos y de todos
Y dejar de ponernos
en el lugar de otros para esperar a los ¡héroes!...
¡Qué nos salven!...
¿De quién?
Así como esperar la
muerte para estar en otro mundo…
Que quizás no
exista… ¡Y por eso pueda ser mejor!...
¡Ya no más!; es
aquí y ahora porque tengo voz propia y voluntad.
Joaquín Torres
Pérez
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