Resurrección
El
aire se siente diferente; no sé que es, es el mismo aire contaminado de todos
los días; pero se siente diferente… Vuelvo a sentir, a mirar y saborear lo
mismo y sin embargo, se siente diferente todo… ¿Qué será?; no sé, es como si
despertara de sueño profundo o más bien de una pesadilla; es como si de pronto
se hiciera la luz en una profunda oscuridad, ¿cuánto tiempo duró este sueño?;
tampoco lo sé, pero fue mucho; en fin, el caso es que desperté y hago un
balance necesario de los destrozos. Bien, tengo un cuerpo sano; una mente que
aprende y crece hacia un infinito; y un alma que se reconstruye en cada caída y
se hace más fuerte. No me fue mal, no acabaron conmigo; puedo hacer muchas
cosas con esto y muchas son necesarias, me pregunto si, ¿era necesario tanto
dolor que me hicieran sentir en cada intento de destrucción?, y me respondo que
sí; ¿cómo aprender algo tan valioso, como el saber quién soy, sin sentirlo en
carne propia?...
No hay duda, ¡morí!; pero ésta muerte
era necesaria y justificada para poder dar paso al nuevo ser que nace de mí;
más poderoso que el primero, como una transformación de mi propio ser. Algo así
como cuando por curiosidad abrimos una semilla de frijol y con cuidado la
separamos para ver dentro de la semilla; dentro hay una diminuta planta
dormida; por supuesto, ésta no nacerá; pero si sembramos un frijol bueno en
tierra fértil, con un poco de agua y luz, ¡nacerá!; morirá la semilla y nacerá
la planta en su propio intento para ser fértil. Así pasó conmigo, morí para
nacer de nuevo, para resucitar y volver a sentir; y como la planta del frijol
que se alimenta del cuerpo que antes era la semilla, yo me alimento de lo que
pueda valer de mi pasado en mi propio intento para ser fértil.
Trato de entender toda clase de
filosofías para poder formar y vivir una propia y después dudo; he aprendido a
dudar, porque dudar es la mejor herramienta para aprender; dudar de lo dicho
por los papás, dudar de lo dicho por tus hermanos mayores y menores; incluso
dudar de los que se dicen sabios o de los que dicen “hablan con algún Dios”.
Talvez te preguntes ¿por qué dudar?; porque el que duda tiene más posibilidades
de acercarse a su propia verdad; quien acepta se queda con las ideas y los
errores de los otros. La duda busca respuestas y la búsqueda de respuestas es
la clave para aprender.
No soy diferente a ti, no me veo
diferente a ti; incluso, me podrían confundir con cualquiera; pero tras la “resurrección” algo de mi se
quedó tirado como un viejo cascarón o pellejo; era mi vieja “humanidad” y me
quedé desnudo “sin héroes ni dioses”, “sin penas ni glorias de ayer” me volví
un ser “libre”. La verdad; no me arrepiento; la dichosa “humanidad”, ya era un
pellejo deslucido y un estorbo para seguir aprendiendo; ¿por qué limitarse a
una idea tan pobre como lo es la humanidad?, ¿por qué no romperla para ver si
existen otras formas de pensar y ver el universo que nos rodea?, ¿por qué no
volvernos responsables de nosotros mismos y de nuestros actos en vez de
inventar culpables para todo e inexistentes?...
Talvez te sientas amenazado por mí y mis
palabras; pero no te preocupes, tu humanidad es muy fuerte y en este mundo una
sola persona no hace la gran diferencia; aunque, ¿has visto tu planeta
últimamente?, ¿has visto toda la contaminación que nos rodea?; ¡No solo del
aire , de la tierra, del agua; también de cuerpos, mentes y almas; cómo han
sido contaminadas; ¿has visto cómo se degradan las sociedades y se esclavizan
nuevamente a los más débiles o a los más inmaduros?; por eso son necesarios los
cambios, por eso intento evolucionar a una conciencia más amplia, de ser
posible, infinita; también intento que mi cuerpo sea más fuerte y adaptable,
así como intento conocer de que está hecha mi alma para fortalecerla y que sea
más resistente para este momento al que llamamos “vida”.
Si sólo acepto las ideas de los demás,
no seré capaz de ver más allá de lo que está escrito en letras; bueno, pues
resulta que el conocimiento verdadero no sólo está escrito en letras. Yo
pertenezco a un pueblo muy inteligente que veían mas allá de su momento
presente, y que la historia “oficial”, la historia escrita en letras, calificó
como “salvajes” y los condenó al olvido; pero ellos pensaron en cómo dejar la
herencia que les correspondía a sus hijos y en cómo lograr que esta llegara a
quienes tendrían la obligación de difundirla; así que a mí me tocó ser uno de
los herederos de esos conocimientos; de su filosofía, de su cosmovisión y de
los ejercicios para hacer más fuertes sus cuerpos.
Resucité y conozco los secretos que
dejaron los “antiguos”; los secretos que me hicieron responsable de mí y de mis
actos, así como ser dueño de mis propios deseos; resucité para poder enseñar a
manejar la poderosa energía del ser. Nosotros nos lamamos “Atlantes”; porque
somos los seres que caminamos a través del universo; pero esto no está escrito
en las letras que la mayoría conoce; no lo encontrarás en los museos o en las
bibliotecas, y tampoco es fácil de explicar y menos en pocas palabras. Espera
un poco y verás lo que es posible de lo que te digo; por lo pronto, te invito a
que sigas leyendo y que intentes resucitar por ti mismo; cambiar lo que todos
los demás te han dicho que eres o debes ser y tratar de sentir que el aire se
puede sentir diferente, aunque se trate del mismo aire contaminado de todos los
días.
Joaquín
Torres Pérez
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