Beso amargo
¿Quién desea besar
labios de piedra?
¿Quién acaricia la
horrible realidad?
¿Quién come la mala
hierba (la que deja un amargo recuerdo)?
¿Quién quiere la
verdad de que no somos eternos?
¿Quién cambia un
negro carbón por un diamante?
(Y cuando buscas
calor, te recuerda que sólo sirve para adornarte)
¿Quién deja de
creer en dios, para volar en libertad?
¿Quién quiere ser
ignorante, para dejar de ser prisionero de lo que sabe?
¿Quién abraza el
fuego conciente del dolor?
Ofrezco mi beso
amargo en labios de piedra, que no por amargo deja de ser beso
Ofrezco la
realidad, que no por horrible deja de ser verdadera
Ofrezco la mala
hierba, que deja el recuerdo de lo que te hizo fuerte
Ofrezco la verdad
sobre lo eterno, para disfrutar mejor el momento
Y mi
corazón-carbón, que guarda la pasión, que se convierte en fuego
Ofrezco la “locura”
de los que no creen en dios, para no creer lo que “dicen” es pecado
Ofrezco mi
ignorancia, para seguir aprendiendo
Y ofrezco mi abrazo
fuerte al AMOR, conciente del dolor que puedo dar y recibir
Beso amargo, mal
valorado, mejor despreciado
Beso amargo, que se
antoja castigo, mejor reto
¡Tengo el beso
amargo!, ¡el que nadie quiso!; ni de regalo
Pero, ¿quién vino a
cambiar su vida?, si a probar la vida se ha venido
Beso amargo en
labios de piedra, que no por amargo deja de ser… beso.
Joaquín Torres
Pérez
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