miércoles, 6 de noviembre de 2013


 

Beso amargo

 

 

 

¿Quién desea besar labios de piedra?

¿Quién acaricia la horrible realidad?

¿Quién come la mala hierba (la que deja un amargo recuerdo)?

¿Quién quiere la verdad de que no somos eternos?

¿Quién cambia un negro carbón por un diamante?

(Y cuando buscas calor, te recuerda que sólo sirve para adornarte)

¿Quién deja de creer en dios, para volar en libertad?

¿Quién quiere ser ignorante, para dejar de ser prisionero de lo que sabe?

¿Quién abraza el fuego conciente del dolor?

 

Ofrezco mi beso amargo en labios de piedra, que no por amargo deja de ser beso

Ofrezco la realidad, que no por horrible deja de ser verdadera

Ofrezco la mala hierba, que deja el recuerdo de lo que te hizo fuerte

Ofrezco la verdad sobre lo eterno, para disfrutar mejor el momento

Y mi corazón-carbón, que guarda la pasión, que se convierte en fuego

Ofrezco la “locura” de los que no creen en dios, para no creer lo que “dicen” es pecado

Ofrezco mi ignorancia, para seguir aprendiendo

Y ofrezco mi abrazo fuerte al AMOR, conciente del dolor que puedo dar y recibir

 

Beso amargo, mal valorado, mejor despreciado

Beso amargo, que se antoja castigo, mejor reto

¡Tengo el beso amargo!, ¡el que nadie quiso!; ni de regalo

Pero, ¿quién vino a cambiar su vida?, si a probar la vida se ha venido

Beso amargo en labios de piedra, que no por amargo deja de ser… beso.

 

 

 

Joaquín Torres Pérez

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