sábado, 9 de noviembre de 2013


Carta a Maite

 

Pues la verdad Maite… No sé… No sé cómo calificar la belleza… Porque entra por los ojos… Sí; entra por los ojos y ves bello un amanecer y las flores de tu jardín y las de otros jardines; y ves bellos a los pájaros grises y más bellos a los pájaros de colores y las mariposas o a las libélulas, o en las noches cuando tienes la suerte de ver luciérnagas y pájaros nocturnos, que son raros pero que sí hay, y murciélagos y las estrellas y ves el rostro de quien te ama incondicionalmente, como aman la mayoría de los padres ¿Cómo podría negarse esa belleza que entra por los ojos? ¿Cómo negar la belleza de quien te cautiva con una mirada? ¿Cómo explicarlo? ¡Pero pasa! ¡No necesita explicación porque simplemente pasa!... Entonces yo no sé cómo explicar que hay belleza rodeándonos y que ésta entra por nuestros ojos…

 

        ¿Pero qué pasa si no tuvieras ojos?... Como un experimento cierra los ojos; estate cerca de la gente que te quiere; estate cerca del viento o del agua que corre en un río o del canto de los pájaros,; estate cerca de la lluvia que moja los campos ¿Realmente necesitas ojos para ver la belleza? ¿No es sólo el sonido que aprendemos el que nos acerca a esa belleza? ¿No reconocerías la voz de quien te ama con sólo escucharla?... Entonces ¿Era estrictamente necesario tener ojos? Bastaba con tener oídos para registrar otra forma de belleza qué, los que tenemos ojos, a veces no apreciamos por creer que sólo necesitamos de los ojos para ver la belleza…

 

      ¿Y si también careciéramos de oídos? ¿Si nuestro mundo fuera oscuridad y silencio? ¿Tendríamos la capacidad de “ver” belleza a nuestro rededor?... No… Definitivamente no podríamos “ver” la belleza que nos rodea… Triste es el mundo para quien no cuenta con ojos ni oídos porque no puede apreciar la belleza que entra por los ojos y por los oídos… ¡No es cierto!... Sería como condenar a los ciegos y sordos a no ser felices y nada más alejado de la realidad; porque ¿Quién puede limitar a la belleza? ¿Quién puede decidir qué es lo que se necesita para apreciar la belleza? ¿Quién puede decir cuál es la verdadera belleza?... Seguro es que los que son ciegos y sordos tendrán el tacto para ver a su manera lo que es bello… Por eso te digo que no sé; entrará esa belleza por el tacto o por el olfato o por el gusto...

 

      Por eso te digo Maite… No sé; me ha tocado ver cómo la gente se aferra a su mejor deseo o sueño; me ha tocado ver cómo la gente ama a su gente cuando dista mucho de lo que dicen es bello, pero jamás se separarán de ellos aun cuando ello signifique un sacrificio… Ahí hay belleza… La belleza que no se puede explicar; la belleza que nace del alma ¿Qué sentido se desarrolla para percibirla? ¿Para apreciarla? ¿Para merecerla o para ofrecerla?... Creo que necesitaríamos otra clase de “Ojos” y de “Oídos” o de los otros sentidos que necesitamos para apreciar la belleza. Un  sentido que esté asociado con el alma, porque creo que la verdadera belleza se aprecia con el alma.

 

Por eso te digo Maite, tú no te preocupes si no tienes el estereotipo de las chicas que se dicen “Bellas” ¿Quién lo sabe? ¡YO NO! ¿Cómo podría saberlo?...  Ja ja ja; ni siquiera me siento capaz de decir que es bello o que no lo es… Siento que es como el café; ya sabes, muchos tomamos café (A mí me fascina el café), pero no porque muchos tomemos café, todos lo tomamos igual; algunos lo toman fuerte, otros que apenas sepa, otros con azúcar y otros sin azúcar… Creo que es así; que cada quien lo toma como mejor le place y ¿Quién es quién para decidir por otro o por otra?... ¡Nadie!... Pero ¡Qué placer produce a los sentidos cuando tomamos el café en su punto! ¡Es un éxtasis que alegra los sentidos!... Así creo que es la belleza, un éxtasis para nuestros sentidos…

 

       Entonces comprendí, No necesito ser una persona que entre en los estereotipos de que quien sabe quién dijo que es lo bello; si acaso sólo debo ser tan natural como siempre he sido. Tampoco debo de aceptar lo que otros han definido como los cánones de la belleza; yo decido, yo soy dueño de mis deseos y mis sueños, así como de mis sentidos… Por eso yo te encuentro bella… No por lo que puedo ver con mis ojos o escuchar con mis oídos; sino por lo que puedo sentir de ti, esa parte o forma de belleza que se percibe con el alma; no con los sentido. Yo te he visto luchar por tus sueños y por lo que crees que es justo, te he visto honesta contigo misma y con  los demás y que no siempre te ha favorecido la suerte y que no decaes… Precisamente es eso lo que te hace bella y no creo equivocarme… No Maite, yo no me equivoco contigo…

 

        No hace mucho vi en el “Facebook” una breve reflexión que me pareció muy buena y que decía así “Un joven le pregunta a su papá “Papá ¿Cómo puedo saber cuál es la mujer indicada para mí?”... El papá le contesto… “Hijo; no te preocupes por encontrar a la mujer indicada para ti”…”Preocúpate tú por ser el hombre indicado”” Pues sí; así lo creo que deberíamos preocuparnos por ser las personas indicadas y no por buscar a la persona indicada y creo que en esa parte de cultivarnos para ser “Los indicados” o “Las indicadas” encontraremos la belleza que creemos nos hace falta… Pero la verdad NO SÉ…

 

Joaquín Torres Pérez

 

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