Carta a Maite
Pues la verdad
Maite… No sé… No sé cómo calificar la belleza… Porque entra por los ojos… Sí;
entra por los ojos y ves bello un amanecer y las flores de tu jardín y las de
otros jardines; y ves bellos a los pájaros grises y más bellos a los pájaros de
colores y las mariposas o a las libélulas, o en las noches cuando tienes la
suerte de ver luciérnagas y pájaros nocturnos, que son raros pero que sí hay, y
murciélagos y las estrellas y ves el rostro de quien te ama incondicionalmente,
como aman la mayoría de los padres ¿Cómo podría negarse esa belleza que entra
por los ojos? ¿Cómo negar la belleza de quien te cautiva con una mirada? ¿Cómo
explicarlo? ¡Pero pasa! ¡No necesita explicación porque simplemente pasa!...
Entonces yo no sé cómo explicar que hay belleza rodeándonos y que ésta entra
por nuestros ojos…
¿Pero qué pasa si no tuvieras ojos?...
Como un experimento cierra los ojos; estate cerca de la gente que te quiere;
estate cerca del viento o del agua que corre en un río o del canto de los
pájaros,; estate cerca de la lluvia que moja los campos ¿Realmente necesitas
ojos para ver la belleza? ¿No es sólo el sonido que aprendemos el que nos
acerca a esa belleza? ¿No reconocerías la voz de quien te ama con sólo
escucharla?... Entonces ¿Era estrictamente necesario tener ojos? Bastaba con
tener oídos para registrar otra forma de belleza qué, los que tenemos ojos, a
veces no apreciamos por creer que sólo necesitamos de los ojos para ver la
belleza…
¿Y si también careciéramos de oídos? ¿Si
nuestro mundo fuera oscuridad y silencio? ¿Tendríamos la capacidad de “ver”
belleza a nuestro rededor?... No… Definitivamente no podríamos “ver” la belleza
que nos rodea… Triste es el mundo para quien no cuenta con ojos ni oídos porque
no puede apreciar la belleza que entra por los ojos y por los oídos… ¡No es
cierto!... Sería como condenar a los ciegos y sordos a no ser felices y nada
más alejado de la realidad; porque ¿Quién puede limitar a la belleza? ¿Quién
puede decidir qué es lo que se necesita para apreciar la belleza? ¿Quién puede
decir cuál es la verdadera belleza?... Seguro es que los que son ciegos y
sordos tendrán el tacto para ver a su manera lo que es bello… Por eso te digo
que no sé; entrará esa belleza por el tacto o por el olfato o por el gusto...
Por eso te digo Maite… No sé; me ha
tocado ver cómo la gente se aferra a su mejor deseo o sueño; me ha tocado ver
cómo la gente ama a su gente cuando dista mucho de lo que dicen es bello, pero
jamás se separarán de ellos aun cuando ello signifique un sacrificio… Ahí hay
belleza… La belleza que no se puede explicar; la belleza que nace del alma ¿Qué
sentido se desarrolla para percibirla? ¿Para apreciarla? ¿Para merecerla o para
ofrecerla?... Creo que necesitaríamos otra clase de “Ojos” y de “Oídos” o de
los otros sentidos que necesitamos para apreciar la belleza. Un sentido que esté asociado con el alma, porque
creo que la verdadera belleza se aprecia con el alma.
Por eso te digo
Maite, tú no te preocupes si no tienes el estereotipo de las chicas que se
dicen “Bellas” ¿Quién lo sabe? ¡YO NO! ¿Cómo podría saberlo?... Ja ja ja; ni siquiera me siento capaz de
decir que es bello o que no lo es… Siento que es como el café; ya sabes, muchos
tomamos café (A mí me fascina el café), pero no porque muchos tomemos café,
todos lo tomamos igual; algunos lo toman fuerte, otros que apenas sepa, otros
con azúcar y otros sin azúcar… Creo que es así; que cada quien lo toma como
mejor le place y ¿Quién es quién para decidir por otro o por otra?... ¡Nadie!...
Pero ¡Qué placer produce a los sentidos cuando tomamos el café en su punto! ¡Es
un éxtasis que alegra los sentidos!... Así creo que es la belleza, un éxtasis para
nuestros sentidos…
Entonces comprendí, No necesito ser una
persona que entre en los estereotipos de que quien sabe quién dijo que es lo
bello; si acaso sólo debo ser tan natural como siempre he sido. Tampoco debo de
aceptar lo que otros han definido como los cánones de la belleza; yo decido, yo
soy dueño de mis deseos y mis sueños, así como de mis sentidos… Por eso yo te
encuentro bella… No por lo que puedo ver con mis ojos o escuchar con mis oídos;
sino por lo que puedo sentir de ti, esa parte o forma de belleza que se percibe
con el alma; no con los sentido. Yo te he visto luchar por tus sueños y por lo
que crees que es justo, te he visto honesta contigo misma y con los demás y que no siempre te ha favorecido
la suerte y que no decaes… Precisamente es eso lo que te hace bella y no creo
equivocarme… No Maite, yo no me equivoco contigo…
No hace mucho vi en el “Facebook” una breve reflexión que me pareció muy
buena y que decía así “Un joven le pregunta a su papá “Papá ¿Cómo puedo saber
cuál es la mujer indicada para mí?”... El papá le contesto… “Hijo; no te
preocupes por encontrar a la mujer indicada para ti”…”Preocúpate tú por ser el
hombre indicado”” Pues sí; así lo creo que deberíamos preocuparnos por ser las
personas indicadas y no por buscar a la persona indicada y creo que en esa
parte de cultivarnos para ser “Los indicados” o “Las indicadas” encontraremos
la belleza que creemos nos hace falta… Pero la verdad NO SÉ…
Joaquín Torres Pérez
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