lunes, 4 de noviembre de 2013


Realidad encontrada

 

Mi dolor dejó de ser dolor

Dejó de ser llaga en la piel

Dejó de lacerar mis carnes

Salió de mi cuerpo y entró en mi alma

 

¡Ya nada me hiere por fuera!

Porque por dentro… ¡Me destroza!

¡Ya no sangro al rojo!

Porque mi sangre se tiñó de negro

 

 ¡Mi llanto lastimero cesó!

Mis lágrimas no resecan mis mejillas

¡Ya no desquebrajan mi rostro!

Se convirtieron en veneno de mi sangre

 

Y mi alma, moribunda aún

Busca sin buscar otra alma

Otro ente que la salve

Con el temor de ser nuevamente destrozada

 

Con el grillete lastimero de la soledad

Con cadenas gigantes de desamores

Con sueños rotos y corazones abandonados

Con pecados sin consumar; recreados en mi mente

 

Y llega a mi pensamiento la pregunta obligada

¿Somos hombres o dioses caídos?

No; somos ollas de barro cocido

Frágiles recipientes por golpes sentidos

 

Somos; si fuéramos; un todo

Donde falta todo; lo que no quieran que exista

Donde no falta; lo que nos hace daño

Donde lo que necesitamos son ahora… sueños abandonados

 

 

Joaquín Torres Pérez

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