Realidad
encontrada
Mi dolor dejó de ser dolor
Dejó de ser llaga en la piel
Dejó de lacerar mis carnes
Salió de mi cuerpo y entró en mi alma
¡Ya nada me hiere por fuera!
Porque por dentro… ¡Me destroza!
¡Ya no sangro al rojo!
Porque mi sangre se tiñó de negro
¡Mi
llanto lastimero cesó!
Mis lágrimas no resecan mis mejillas
¡Ya no desquebrajan mi rostro!
Se convirtieron en veneno de mi sangre
Y mi alma, moribunda aún
Busca sin buscar otra alma
Otro ente que la salve
Con el temor de ser nuevamente destrozada
Con el grillete lastimero de la soledad
Con cadenas gigantes de desamores
Con sueños rotos y corazones abandonados
Con pecados sin consumar; recreados en mi
mente
Y llega a mi pensamiento la pregunta
obligada
¿Somos hombres o dioses caídos?
No; somos ollas de barro cocido
Frágiles recipientes por golpes sentidos
Somos; si fuéramos; un todo
Donde falta todo; lo que no quieran que
exista
Donde no falta; lo que nos hace daño
Donde lo que necesitamos son ahora… sueños
abandonados
Joaquín Torres Pérez
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